FOTOGRAFÍA

“James Dean por Times Square”, de Dennis Stock (1955).

deanDe esta fotografía se ha dicho que no fue del todo casual, ya que formaba parte de un reportaje para la revista “Life”; pero sí que fue por completo inesperado que comenzara a llover. Una vez más nos encontramos, por lo tanto, con un accidente sobrehumano que bendice un trabajo técnico para elevarlo a la categoría de obra de arte. Tal y como ha ocurrido con el resto de la serie, es casi seguro que la instantánea hubiese sido olvidada por la historia de haber lucido el sol cuando fue tomada, puesto que nos hallaríamos ante otra imagen más de las muchas que presentan a James Dean encarnando el papel de su propio mito. Sin embargo, el aguacero imprevisto consiguió desvanecer en gran medida su pose de estrella torturada para dejar al descubierto a una simple persona a la que realmente le fastidia mojarse. Ya no se trata de “soy un solitario incomprendido”, sino de “dónde coño iremos con la que está cayendo…”. En cierto modo, podemos hasta afirmar que el artista despoja al modelo de su protagonismo para otorgárselo al decorado: es Times Square bajo la lluvia lo que vemos, y James Dean no pasa de ser un elemento más de la escena. La prueba es que, si logramos introducirnos en la obra hasta el punto de identificarla con alguno de nuestros recuerdos, lo más probable es que nos acabe dando por completo igual el nombre con el que nos ha sido dado identificar al transeúnte. En realidad, la casualidad preside la foto hasta límites irónicos si tenemos en cuenta que la película que proyecta el cine a la izquierda del observador es “20.000 leguas de viaje submarino”.

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